sábado, 7 de febrero de 2009

Luque corta tres orejas en la segunda de Valdemorillo

El torero gerenense Daniel Luque ha sido el gran triunfador, pese al ganado, de la segunda de Valdemorillo en una tarde de frío y nieve fuera del cubierto coso. La mansa, descastada y desclasada corrida de Antonio San Román poco permitió a los toreros y sólo la firmeza, ambición y decisión del joven matador de toros de Gerena logró remontar el festejo.
El primero de su lote fue un toro incierto y mirón, al que saludó Luque con unos delantales jaleados por el público. Luego, en el comienzo de faena, fue volteado el torero sin consecuencias, lo que calentó aún más a Daniel que anduvo muy firme con el animal de San Román. Se metió en los terrenos del toro para intentar llevar tapada su compleja embestida y sólo así pudieron llegar dos tantas al natural de largo trazo y notable sometimiento. Remató de media estocada trasera que fue suficiente.
El sexto fue un toro que topaba más que embestía, sin clase ninguna, con el que apostó el torero de Gerena acortando distancias y, muy metido entre los pitones, le cuajó Luque buenas series por el pitón izquierdo. Daniel Luque se inventó prácticamente la faena , poniendo todo lo que le faltó a su lote y cortando las dos orejas que le abrieron con fuerza la Puerta Grande.
Abrió cartel Curro Díaz, que destacó en el saludo a la verónica aunque con la muleta, pese a mostrarse templado, no pudo terminar de obligar al toro por estar muy justo de fuerza. Hubo pasajes interesantes por el lado izquierdo pero faltó ligazón por la condición del toro. Con el cuarto, también flojito, dejó chispazos con momentos de toreo relajado aunque sin compactar. Muy jaleados esos detalles, cortaron a la postre la oreja.
Juan Bautista sorteó un primer toro de su lote apenas picado al salir suelto de los dos encuentros con el peto. Luego en la muleta, el toro se movió pero sin clase. Por el pitón derechó le dejó llegar el francés pero el animal protestaba. Por el izquierdo lo intentó buscando distancias y atacando al toro, saliendo una tanda de mejor corte dentro de un conjunto al que faltó unidad. Con el quinto, soso y deslucido, directamente se estrelló.