jueves, 10 de diciembre de 2009

La mina de Cobre Las Cruces produce un mineral de primera


Una pureza del 99,999%. O lo que es lo mismo: los cinco nueves, que es como se conoce en el sector. La mina de Cobre las Cruces, situada en el área metropolitana, a caballo entre Gerena, Guillena y Salteras, es ya uno de los pocos productores del mundo que certifica una pureza del 99,999% en sus cátodos, frente al 99,99% habitual. De este modo, cuando están a punto de cumplirse seis meses desde que esta mina, la mayor a cielo abierto de Europa, empezó a producir, ya puede certificar que en Andalucía se fabrica uno de los cobres más puros del mundo.

De este modo, el Mercado de Metales de Londres establece que los cuatro nueves son un requisito para obtener calidad grado A, la máxima existente, siempre que se cumplan otros parámetros con respecto a distintas sustancias que también podrían estar en los cátodos. En este sentido, el director de esta planta, Enrique Delgado, especifica: "Nosotros, sin embargo, hemos logrado reducir estas últimas hasta el 99,999% y que uno de los cobres más puro del mundo salga de Andalucía".

Pese a que pueda parecer poco relevante, añadir un quinto nueve frente a los cuatro que resultan habituales en el máximo nivel de calidad, no es una cuestión intrascendente. "Todos ofrecemos calidad de grado A, pero el cobre que fabricamos nosotros posee una resistencia mucho mayor cuando es procesado en trefiladoras, las máquinas empleadas para fabricar alambrón", aclara. En el proceso de trefilado se crean bobinas de alambrón continuo, y cada vez que éste se rompe, hay que volver a fundir y empezar de nuevo. El cobre con cinco nueves cuenta con una flexibilidad y elasticidad que agilizan el proceso, permite ahorrar tiempo y energía y reduce considerablemente el número de impurezas presentes en el producto final.

Para lograr esta singularidad es indispensable el proceso hidrometalúrgico, pues frente a la decena de sustancias que pueden aparecer en los cátodos, sólo tres de ellas figuran en los análisis extraídos de la producción de Cobre las Cruces: hierro, azufre y plomo. "Hemos demostrado que nuestra tecnología no sólo es una alternativa óptima para el medio ambiente, sino también para el resultado, para la calidad del producto final", concluye.