lunes, 28 de abril de 2008

Sucede

SONETO Nº 16
de
Antonio Pavón

Sucede —raras veces— que le encuentro
un sentido a la vida, que le cojo
las vueltas, que su centelleo rojo
me ilumina y me afogara por dentro.


Pero no me acobardo sino que entro,
a riesgo de convertirme en despojo,
por testarudez más que por arrojo,
polilla chamuscada, hasta mi centro.


Allí se me revela un gran secreto:
la sangre se transforma en una rosa
entre las hojas verdeantes de un seto.


No acaba aquí esta aparición gloriosa:
desde un pico más alto que el Aneto
se precipita el agua tumultuosa.


De “Sonetario”