
La nueva mina estaría situada entre Aznalcóllar y Gerena, a menos de 1 km de la abandonada mina de Los Frailes, en el único tramo del Guadiamar que no sufrió la contaminación del vertido de Boliden y nuevamente encima del acuífero Niebla-Posadas
Plácido y Antonio montan guardia en la acera. Agricultor y zapatero jubilados, les preocupa que se repita lo ocurrido en la vecina Aznalcóllar. "Ésa fue una experiencia mala. Lo malo es que cierren y nos dejen otro agujero", dice Antonio.Unos metros más allá presta su testimonio un ex técnico de la mina que asegura que "a los chilenos", en referencia al equipo que diseñó la mina y el sistema de drenaje e inyección del agua, "les vino grande el proyecto". Pide que su nombre no aparezca en el periódico. Asegura que los planes fallaron porque los responsables desconocían el tipo de suelo existente en Gerena, donde no todo es granito. Por eso se vinieron abajo los taludes de la corta y por eso el agua se filtra hasta el mineral, contaminándose.
En la Inmobiliaria Alhambra, el alquiler mensual de un adosado ha pasado de 1.000 euros a 600. La demanda ha bajado porque la construcción de la corta está prácticamente concluida, aunque se mantienen alrededor de 1.500 puestos de trabajo entre fijos y temporales. Buena parte de la economía de Gerena y alrededores depende de la mina. Mercedes confía en la actuación de la empresa y opina que "los verdes deberían poner su atención en otros temas más graves". "Entiéndame: éste es nuestro negocio", se explica. El alcalde, Jacinto Pereira (PSOE), es un veterano en el cargo que ha seguido de cerca la génesis de Cobre Las Cruces. Está molesto por que una suerte de mano negra intente poner en entredicho el proyecto. El primer dardo lo dirige contra la Fiscalía de Sevilla: "Como suele pasar en este país con el tercer poder, éste llega tarde". También rechaza tajante que la salud de las personas haya estado en riesgo porque "todos los análisis" realizados en el agua para consumo humano indican que el agua no ha estado nunca contaminada. "Quienes dicen lo contrario deberían demostrarlo con pruebas", sentencia.
Con su sencilla carta, titulada "Querida Europa", y una serie de dibujos, Los ratones y las estrellas, inocentes y precarios, pero tan especiales como ella, ha demostrado su talento. Y es que Rebecca, en vez de deprimirse con esta "vida de tristeza", ha gritado al mundo su historia dickensiana en primera persona, convirtiéndola en un alegato de justicia y esperanza. A sus sueños privados de ir al colegio y deq ue sus padres tengan trabajo "para no pedir limosna", añade otro más amplio: "que Europa ayude a los niños que viven en la calle".
Ahora, Rebecca está contenta. Desde hace unos días vive, sueña y dibuja en una pequeña casa de campo situada cerca de un pueblo de la Basilicata, una región montañosa y agrícola, 250 kilómetros al sur deNápoles.
Cae la tarde y la luz de la antigua Lucana romana es un espectáculo.Rebecca y su padre, Stelian, reciben sonrientes en la puerta, su madre Georgina saca un café turco y una tarta, y enseguida la niña trae su carpeta de dibujos y los enseña. Despacio, con orgullo pero sin presumir: "Unos árboles de colores, un ángel, una playa italiana, unos niños bañándose, un príncipe y una princesa, una pareja de novios(italianos también), dos palomas, un jarrón de flores, un collar deVersace, fruta, más fruta…".
Rebecca salió de su pueblo, Siria jud Arad, cerca de Timisoara, hace cinco años; ahora habla rumano, romaní, italiano y un poco de español."Lo aprendí en Ávila cuando vivimos en España", explica en italiano."No teníamos casa y dormíamos en la furgoneta. Hice allí tercero de primaria, me acuerdo mucho de la profesora. Me quería mucho, le gustaban mis dibujos".
La niña es la líder de su familia. Y gran parte de su futuro. Aparte de su talento para pintar, reconocido por Unicef en mayo pasado cuando le otorgó en Génova el Premio de Arte e Intercultura Café Shakerato,Rebecca es dulce, educada y juiciosa. Mientras habla a toda pastilla,como un libro abierto, sus padres, Stelian, de 43 años, ex campesino y pastor evangelista, y Georgina, de 37; sus hermanos Samuel (17),Manuel (14) y Abel (9), y la mujer de Samuel, Lazania, embarazadísima a los 16, la miran con una mezcla de sorpresa y reverencia, como si fuera una extraña. En cierto modo lo es.
Los Covaciu llegaron a esta casa de noche. Venían en tren, un largo viaje desde Milán. Unos días antes, varios policías habían molido a palos a Stelian. "Me amenazaron con volver si les denunciaba", recuerda. Lo hizo, y hubo que coger el hatillo.
Ahora, mientras trata de superar el susto y el dolor de los golpes, Stelian, un hombre que cuando habla parece a punto de llorar, se declara "feliz, gracias a Dios y a estos señores italianos tan generosos que nos han dejado su casa".
Se refiere a G. y A., una pareja de mediana edad que reside enPotenza, la lejana capital de provincia. "Conocimos la historia deRebecca por Internet, y de la noche a la mañana decidimos refugiarlos en esta casa que no usamos", explican. A cambio, una firma en un contrato de alquiler gratuito y por un año. G. y A. prefieren no ser identificados. "No queremos convertirnos en prototipo mediático de la familia italiana solidaria". Pero su altruismo ha devuelto la sonrisa a la prole de Stelian.
La familia llevaba cinco años sin dormir bajo un techo de verdad. "En Siria teníamos casa, pero no teníamos pan", explica Rebecca, "y comíamos de la limosna de los vecinos. Luego, en Milán, mis padres no encontraron trabajo", continúa sin dramatismo, "y también teníamos que pedir. No podíamos ir al colegio porque no teníamos casa. Pero ahora me han dicho que podremos ir".
Para poder acceder a la escuela, los Covaciu necesitan demostrar un domicilio fijo y estar apuntados en el censo municipal. Precisamente ésa es una de las razones que ha invocado el Gobierno italiano para elaborar el polémico censo de la comunidad romaní. De los 140.000 gitanos que viven en el país, la mitad son italianos y casi un tercioson rumanos. Y el 50% son menores de edad. Muchos de ellos están sin escolarizar.
Como otros compatriotas y hermanos de etnia, los Covaciu atravesaron con su furgoneta Hungría y Austria para llegar a Milán cumpliendo el rito del efecto llamada. Tras unos meses probando fortuna, sin éxito,decidieron intentarlo en España. "Un amigo que vivía en Ávila nos dijo que tenía casa, papeles y trabajo, pero llegamos tarde. Metimos a losniños en el colegio, pero no encontramos trabajo. Así que nos fuimos aTorrelavega, estuvimos dos meses. Volvimos a Milán".
Georgina habla italiano, algo de español y un poco de francés. También vivió en Alemania. "Fue en 1990, Samuel nació allí. Estábamos bien,pero a los dos años nos pagaron un subsidio y nos mandaron a Rumania".Aunque se define como "mitad rom y mitad no", lleva 10 dientes con fundas de oro. "¡Sólo cuestan 10 euros cada uno!", se defiende riéndose. "Nos los puso un médico sirio ambulante en Milán, ahora están de moda en Rumania. La única que se niega a ponérselos esRebecca".
Al principio, en Milán, todo iba más o menos bien, recuerda la niña:"Hicimos una chabola con cartón y plásticos debajo de un puente en elbarrio de Giambellino". Era un pequeño asentamiento ilegal donde vivían otras cinco familias de Timisoara. "Para comer, pedíamos en el mercado de los anticuarios. Sólo un par de horas, para que los niños pudieran comer", asegura la madre bajando los ojos. Como se ve en uno de sus dibujos de Rebecca, también ella mendigó algún "día triste"; su hermano Manuel, al que llaman Ioni, tocaba el acordeón. Hace un año, Roberto Malini, un dirigente de EveryOne, una joven ONG proderechos humanos que atiende a unas 60 familias de etnia gitana enMilán, se cruzó en la vida de los Covaciu. "Vi a un grupo de gente insultando a un niño gitano muy flaco que les miraba aterrorizado mientras sostenía un perro en brazos". Era Abel, el pequeño. "Le acusaban de haber robado el perro y querían lincharle. Tratamos de poner calma, y en esas llegó su madre con los papeles del perro. Lo habían traído desde Rumania".
EveryOne se hizo cargo de las necesidades básicas de los Covaciu cuando éstos empezaban a entender que una parte del país estaba harta de los gitanos. "A nosotros nos da miedo la policía y nosotros le damos miedo a los italianos. Así es la cosa", dice Georgina.
Según el último Eurobarómetro sobre discriminación, los italianos son los europeos que, junto a los checos, se sienten más a disgusto conlos gitanos. Un 47% de los encuestados en Italia afirma que no querría un romaní como vecino. La sensación crece en toda Europa, aunque la media de intolerancia en la UE a 27 es de la mitad: un 24%.
El miedo está instalado en mucha gente por lo menos desde hace ochoa ños. Ya en 2000, antes de las últimas elecciones ganadas por Silvio Berlusconi, la Liga Norte del actual ministro del Interior, Roberto Maroni, lanzó una furibunda campaña contra los romaníes usando los eslóganes oídos tantas veces desde que hacia el año 1400 los gitanos llegaran a Occidente: violan y asesinan a nuestras mujeres, raptan anuestros niños, roban en las casas, no quieren trabajar ni ir a la escuela. La letanía no incluía algunos datos que ayudarían a completar la fotografía. La esperanza de vida de los gitanos que viven en Italia esde 35 años. Su índice de mortalidad infantil es 10 veces más alto que el de los niños no gitanos. El último robo de un niño a manos de un gitano fue registrado en Italia en 1899.
"La estrategia del odio fue calando y dio muchos votos a la Liga y a la derecha", recuerda Malini. "Los gitanos pasaron de ser una molestia a convertirse en el centro de la emergencia de seguridad. Ahora, la consigna oficial es salvar a los niños gitanos de los ratones y de la explotación de sus padres. Para conseguir ese objetivo tan loable vale todo: que la policía los acose, aplicar ordenanzas discriminatorias como la de las huellas dactilares, e incluso sustraerle niños a las familias acusándolos de mendicidad o hurto para llevarlos al Tribunal de Menores. Hemos denunciado al Parlamento Europeo varios casos enNápoles, en Rímini y en Florencia. ¿Quién roba niños a quién?".
Otra opción consiste en arrasar las chabolas ilegales e invitar a los pobladores a volver a su país. El 24 de abril, el gobernador de Lombardía envío la excavadora al barrio milanés de Giambellino con un grupo de antidisturbios. El minicampamento donde vivían los Covaciu quedó hecho escombros en un minuto. "Fue un desalojo brutal", recuerdaMalini. "Les obligaron a salir de las chabolas y los pusieron en fila a contemplar la destrucción". Rebecca: "Nos dijeron que no podíamos recoger nuestras cosas porque con el nuevo Gobierno ya no íbamos apoder seguir en Italia". Los Covaciu y cinco familias más lo perdierontodo. "Estuvimos unos días durmiendo en la Casa de Caridad y Roberto nos mandó a Nápoles", añade.
Cuando el tren llegaba al sur, una turba organizada por la Camorra atacaba y quemaba los campamentos de Ponticelli, donde vivían 700 personas. "Dormimos en una escuela, había muchos rumanos", recuerda Rebecca. "Las mujeres contaban que pasaron mucho miedo. Se acercaba gente a las ventanas y nos gritaba: '¡Fuera de aquí, zíngaros, iros avuestro país!".
Nuevo regreso a Milán.
Rebecca sigue dibujando, el Gobierno anuncial as medidas de emergencia rechazadas esta misma semana en el Parlamento Europeo. Además de princesas y playas imaginadas, la niña pinta su vida real. Retratos de la marginación, la diáspora, la mendicidad. EveryOne los presenta al premio de Unicef. Entre 150 candidatos, Rebecca gana con Los ratones y las estrellas. "Primero dibujé a Roberto, me dijo que era una artista. Hice otros más, los puso en su página web y me dieron el premio y esta medalla".
Los medios la convierten por un día en "la pequeña Ana Frank delpueblo gitano". Sus dibujos viajan a la exposición colectiva Psique y cadenas, inaugurada el Día del Holocausto en Nápoles. Y son recibidos como testimonio contra la segregación racial en el Museo de Arte Contemporáneo Hilo de Hawai.
Tras la fama efímera, los Covaciu instalan su nueva tienda de campaña en la zona de San Cristóforo. Una mañana, hace 10 días, llegan dos hombres a la tienda y, sin mediar palabra, empiezan a pegar a Ioni y a Rebecca. El padre intenta defenderlos y también cobra. La ONG decide contarlo a la prensa. Dos coches de policía vuelven al lugar. "Eran los mismos del día anterior, pero esa vez llevaban uniforme", dice Rebecca. "Me metí en la tienda y me tapé con la manta, los policías se llevaron a papá y empezaron a pegarle. Le oía gritar muy fuerte".
"Traumatismo craneal por agresión". Eso dice el parte médico que el pastor evangelista recibió en la casa de socorro. Allí le visitaron otros policías. El mensaje era claro: "Si denuncias, volveremos".Covaciu decide denunciar. Eso supone irse de la ciudad, alejarse,esconderse. Ahí aparece la pareja de Potenza. "Cuando el Estado maltrata así a la gente, lo que consigue es que surja la solidaridad",medita el señor G.
Los Covaciu llegaron de noche a esta preciosa zona de Italia. A sólo dos kilómetros, hay un pueblo tranquilo, un colegio rural y un cura, don Michele. "La historia de los Covaciu prueba que no tenemos una política de integración", explica. "Todo depende del voluntarismo de la gente. Como la Biblia es una historia de emigración, Dios no se asusta".
Rebecca se despide regalando dibujos a todo el mundo.
¿Qué vas a ser de mayor?
Quiero cuidar de los niños pobres y ser pintora.
¿Y tú crees que en Europa hay racismo?
¿Qué significa racismo?
El comisario de Aguas de la CHG, Javier Serrano, informó de que esta autorización alude exclusivamente al sistema de drenaje y reinyección de agua e implica, además, unas "cautelas" medioambientales.
La CHG suspendió cautelarmente el pasado 9 de abril la concesión otorgada a la mina sevillana para actuar sobre el acuífero Niebla Posadas, pues la empresa de la mina ubicada en suelos de Gerena, Guillena y Salteras había practicado 20 perforaciones ilegales, incurriendo también en un desequilibrio entre extracción y bombeo. No obstante se mantiene vigente la paralización de los trabajos de profundización de la corta minera dictada por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa.
Vallejo defiende la seguridad de la mina Las Cruces
Todo está bajo control: se va a exigir una fianza muy fuerte para que no se tomen la seguridad en la minería en broma. Éste es el mensaje que ayer lanzó el consejero de Innovación, Francisco Vallejo, en una comparecencia parlamentaria sobre la mina de Cobre las Cruces.El consejero defendió ayer en el Parlamento de Andalucía el proyecto de la mina, a caballo entre Gerena, Guillena y Salteras, y anunció que ya se exigió a sus promotores 78,8 millones de euros en garantías medioambientales y sociales. En respuesta a una pregunta de IU en la que instaba a que la mina fuera pública, afirmó que de los avales solicitados, 43,8 millones de euros se destinan a las garantías medioambientales, cinco para cuestiones sociales y otros 30 para un seguro de responsabilidad civil. El responsable regional de Innovación descartó la titularidad pública de la instalación porque sería “un suicidio económico” y porque las administraciones no pueden “retraer dinero para una mina en perjuicio de la educación o la sanidad”. El parlamentario de IU Ignacio García le reprochó que el único compromiso de la empresa sea la creación de 169 empleos, a pesar de haber recibido 10,55 millones de euros en ayudas, y también criticó que no hay “interés” en garantizar su inocuidad medioambiental. “Esto se parece cada vez más a Aznalcóllar [allí la balsa de la mina de Boliden cedió y provocó un desastre ecológico en 1998]”, aseveró, lo que descartó el consejero porque Las Cruces “no tiene nada que ver” con aquella al carecer de depósitos líquidos y lodos”. Yconcluyó:“La Junta de Andalucía ha cumplido con su responsabilidad en este proyecto porque ha examinado minuciosamente sus sostenibilidad medioambiental y viabilidad”.Este tono no convenció a Ecologistas en Acción, que recordó ayer que fue entre 2005 y 2006 cuando se exigió esa fianza de 78,8 millones de euros a Cobre las Cruces. Por ello, ahora reclaman información “nueva”. En este sentido, los ecologistas destacaron que el consejero no se refirió a los recientes derrumbes en el depósito de residuos. Irregularidades en la captación de agua motivaron la paralización de la obra.
El Ayuntamiento de Gerena ha finalizado los trabajos de rotulación de ochenta calles del casco urbano que no disponían de señalización. En el plazo de dos semanas se ha completado esta medida, con la que se pretende contribuir a mejorar el reparto del correo, que presenta en la actualidad deficiencias como el retraso o errores de domicilio en la entrega de las cartas. El coste de la operación asciende a 12.000 euros, contemplados enlos presupuestos municipales del presente ejercicio.Los 180 rótulos, que han sido fabricados y colocados por una empresa especializada, son metálicos para evitar su rotura por actos vandálicos,pero simulan la imagen de los azulejos tradicionales. Las placas tienen un borde de color rojizo, el escudo de la localidad y el nombre de la vía en cuestión en letras negras mayúsculas. Se han instalado al principio y final de cada calle, e incluso se han puesto tres rótulos en las más largas.El concejal de Obras y Servicios, Juan Márquez, manifestó que con esta rotulación masiva “se quiere ayudar a los visitantes a que se muevan mejor por nuestro pueblo y al mismo tiempo a mejorar la calidad del servicio de correo”. La falta de rótulos para identificar las calles es uno de los motivos esgrimidos por Correos para justificar los retrasos y equivocaciones en el reparto de la correspondencia que vienen produciéndose en Gerena.Juan Márquez señaló que espera que el servicio postal “recupere la normalidad” tras atender sus demandas, así como con la instalación de buzones y números en las casas que están realizando numerosos vecinos a petición de Correos.