sábado, 13 de septiembre de 2008

Castillo asegura que "están vigilando" que Cobre Las Cubres "no hace ningún vertido"

La consejera de Medio Ambiente manifestó que "es falso que se autorice ningún vertido de metales pesados" e indicó que la Junta se encarga de garantizar que esto no ocurra ni en este ni en ningún otro proyecto
La consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Cinta Castillo, garantizó el miércoles que su departamento está "garantizando, vigilando y analizando las aguas" para asegurarse de que la mina de Cobre Las Cruces "no hace ningún vertido".
En declaraciones a los periodistas, Castillo afirmó que "es absolutamente falso que se autorice ningún vertido de metales pesados" e insistió en que la Junta se encarga de garantizar que esto no ocurra "en éste o en cualquier otro proyecto que pueda afectar al medio ambiente".
El Consejo de Participación de Doñana reunido ayer en pleno en Almonte (Huelva) anunció que estudiará "en profundidad" a través de su Comisión de Aguas una "alternativa" al vertido de aguas que la compañía, filial de la multinacional canadiense 'Inmet Mining', proyecta realizar en el río Guadalquivir dentro de sus trabajos de explotación minera en el acuífero de Niebla-Posadas.
La directora general de Sostenibilidad de la Red de Espacios Protegidos, Rocío Espinosa, explicó ayer a Europa Press que el Consejo ha convenido remitir a la Comisión de Aguas del ente el análisis y propuesta de una "alternativa" al vertido de aguas que Cobre-Las Cruces proyecta realizar en el río Guadalquivir con motivo de su actividad minera.
Según indicó Espinosa, aunque se trata de un proyecto "ya aprobado, el calado que tiene el mismo para Doñana lo convierten en objeto de interés para su estudio en el seno del Consejo". Por lo tanto, se ha rechazado, al menos en un principio, la propuesta que ha llevado al pleno Ecologistas en Acción de exigir a la multinacional el "vertido cero" en el río.
Tal y como reconoció el presidente del Consejo de Participación de Doñana, Ginés Morata, a Europa Press, se trata de una cuestión "compleja" donde han de garantizarse "tanto el mantenimiento de los puestos de trabajo como la seguridad de que no se producirá una catástrofe que pueda derivar en un vertido dañino para el río como ha ocurrido en otras ocasiones, por lo que hay que realizar un control muy riguroso de la actividad de la mina".