sábado, 10 de noviembre de 2007

HERMANDAD DE LA ENCARNACIÓN DE GERENA (HISTORIA)



Os ofrezco a continuación la historia de la Hermandad de La Encarnación de Gerena, tal como aparece relatada en la página Web de esta Hermandad. Un valiosísimo documento histórico publicado el 8 de Marzo de 1884.Es un poco largo, pero merece la pena y espero que lo disfruteis.
Podeis acceder a esta página, donde se informa de todo lo relacionado con la Hermandad, desde este mismo blog

Casi todos los pueblos de esta venturosa y privilegiada región que rodea a Sevilla, se han mostrado siempre entusiastas, y jamás han faltado a sus veneradas tradiciones, cuando se ha tratado de honrar y enaltecer a María Santísima, y de hacer ver al mundo sus gracias y gloriosas prerrogativas. Innumerables son los testimonios que podía aducirse en confirmación de esta verdad; ¿ pero a que fin demostrar lo que haya tan profundamente arraigado en la conciencia de todos, como lo acreditan los hechos, y nadie sin incurrir en nota de temerario se atrevía a negar?.Rindamos, pues, un tributo de admiración a esa Virgen excelsa, por su incomparable dignidad de Madre de Dios, a que fue elevada precisamente, cuando se obro en Ella el Augusto Misterio de la Encarnación del Verbo Divino en sus purísimas entrañas, por el que vinoA ser nuestro remedio, nuestro amparo y nuestro consuelo; Y alegrándonos de poder contribuir, siquiera sea con nuestras débiles fuerzas, a su mayor gloria y engrandecimiento nuestro amor, gratitud y fervorosa y constante admiración. Ahora bien, entre las muchas Sagradas Imágenes que la representan, bajo él titula tan expresivo y misterioso de la Encarnación, una de la más celebre de ésta se venera desde tiempo inmemorial en el Santuario Próximo a la Villa de GERENA, como tres cuarto de legua de la población, Está de pié, leyendo en el libro las Profecías, que sostiene con sus manos, y aparece con la majestad de aquella mujer del Sol, cuyas plantas descansaban sobre la Luna y su cabeza estaba coronada de diadema de resplandores y estrellas. Acerca de su origen, refiere una constante y jamás interrumpida tradición, derivada de padres a hijos a través de los tiempos que fue hallada en el Arrollo de los Molinos, termino de división de esta villa con la de Guillena, entre los riscos formados por enormes peñas, en la que se ven los torrentes de las aguas, como brotar de sus concavidades. Allí, en medio de una rica y vigorosa vegetación, entre innumerables quebraduras de las mas caprichosas formas, siguen aquellas su curso, ya presentándose a manera de un bello arroyuelo, que baña a los arbustos y flores que nacen en sus orillas, ya como un torrente impetuoso cuya rápida corriente hace blanquísimas espumas, y constituye grandes depósitos de agua. En una de aquellas cavidades o grutas formadas por piedras, se encontró a la imagen de Nuestra Señora un hombre que caminaba por sus inmediaciones, y se asustó el caballo que lo conducía en tales términos, que todos sus esfuerzos fueron inútiles para contenerlo. Desbocándose, Corría con gran velocidad sobre las sierras, sin que lograse derribar al jinete, que se sostenía sobre él a fuerza de mil trabajos; el caballo iba ya ciego con la violencia de la carrera, y el hombre temía que precipitado el animal por una de aquellas alturas que horrorizaba el mirarlas, su suerte desastrosa era inevitable en la profundidad. Más ¡OH prodigio! en el extremo ya de la eminencia, en el momento critico y supremo del mayor peligro, invoca a la Santísima Virgen de la Encarnación, y en el mismo instante pierde le caballo sus fuerzas, queda parado al borde del precipicio, fija su planta sobre al piedra dejando parada la herradura en ella, como se ve todavía, y al bajarse el jinete descubre que debajo se halla oculta la Sagrada imagen, la venera, le da gracia, corre presuroso a dar cuenta de lo referido, y cunde la fausta noticia con celeridad por los pueblos de las cercanías. Mas como quiera que la milagrosa imagen se había encontrado en termino de Guillena, a que ya pertenecía aquella parte opuesta del arroyo, fue conducida inmediatamente al la Iglesia Parroquial, Pero no tardo mucho sin que, disponiéndolo sin duda la Señora, para perpetuar la memoria de tan singular y extraordinaria beneficio, se le edificara una ermita por los vecinos de GERENA, próxima al sitio de su aparición, en lo mas alto de aquel terreno, a la falda de la sierra que dominaba su extensa vega, participando del verdor y frescura de las inmediaciones del arroyo, que le da un aspecto agradable, en medio de un campo árido y seco durante la estación de las grandes calores. Desde allí ser divisan muchos pueblos y caseríos, y se ve a Sevilla y hasta las sierras de Morón con todas sus codilleras; no puede figurarse lugar más animado y pintoresco. Desde el instante de tan prodigioso hallazgo, comenzó a mostrarse la Santísima Virgen milagrosa, son los que la invocaban ante su imagen de la Encarnación, y de aquí la celebridad con que siempre ha sido venerada, y la devoción que le profesan los pueblos circunvecinos. Su Capilla altar se ven adornados con multitud de exvotos, ofrendas presentadas, que recuerdan otros tantos beneficios dispensados por la Señora, a los que llenos de fe ha acudido a implorar su intersección en las tribulaciones de la vida. En el año de mil seiscientos afligió a la villa de GERENA una calamidad, y habiéndola conducido a la Iglesia Parroquial, experimentando el remedio deseado, se hizo cargo de su culto la Hermandad Sacramental, constituyendo una sola corporación con los devotos de la Santísima Virgen, y votaron celebrar anualmente su función principal el Domingo infraoctavo de la Ascensión del Señor a los Cielos, la que preserva hasta hoy, con gran jubilo de los pueblos cercanos, que acuden para acompañar la procesión de la Señora hasta la Villa. Esta se hace el referido día de la Ascensión, desde su Ermita a la Parroquia, donde se trae en hombros de los hermanos, a pesar de la distancia con numerosa concurrencia, muy semejante a las romerías del Rocío y Señor de Torrijos. Terminada la función que consiste en la Misa Solemne y sermón, se vuelve a conducir a la Ermita el mismo Domingo, con el propio entusiasmo anterior, donde es visitada por sus devotos, y donde se complace la Señora en prodigar sus favores y beneficios a cuantos imploran su protección. En las calamidades publicas de epidemias, falta de lluvias y otras aflicciones en general, se trae también procesionalmente a la Iglesia de la Villa, permaneciendo en ella hasta que socorridos y consolados sus moradores, después de la acción de gracias, vuelve a ser conducida a su Santuario, en medio de las demostraciones más entusiastas de reconocimiento y gratitud. Aun se recuerda todavía, que así se verifico también al poco tiempo de la invasión francesa, en cuyo periodo estuvo la venerada Imagen en la Iglesia Parroquial, siendo el consuelo de los habitantes de la Villa en aquellas azarosas circunstancias, y luego que pasaron y se reparo del deterioro que había sufrido, se llevo procesionalmente con la acostumbrada solemnidad. Refieren además muchos, que hallándose la Señora como anteriormente en el Pueblo por los años 1.824, fue robada la Iglesia, abriendo los sagrarios y llevándose los Copones, Cálices, lámparas y diademas y coronas de las Imágenes, de plata; pero se noto que la Corona de Santísima Virgen estaba ladeada los esfuerzos que hicieron para quitársela, sin que pudiesen lograr su intento los sacrílegos profanadores. El pueblo todo fue testigo de semejante maravilla, como igualmente de otra acaecida no hace mucho tiempo, en una de las ocasiones que se conducía la Imagen de Nuestra Señora a su Ermita,, saliendo a despedirla un pobrecito baldado apoyado en dos muletas, y puesto a presencia de la Santísima Virgen, le rogaba animado de la mas viva fe, se dignase dispensarle la gracia de la salud, quedando libre de la parálisis que le impedía dedicarse al trabajo. Apenas hubo concluido su fervorosa suplica, a la vista de la inmensa muchedumbre que acompañaba a la señora en su despedida, se vio levantarse sin el auxilio de las muletas, quedando completamente expedito y sano en aquel acto, con gran admiración de todos los que lo presenciaron. Hoy mismo, a pesar de la indiferencia que se observa desgraciadamente por todas partes, no ha decaído en lo mas leve la devoción a la Virgen de la Encarnación en GERENA, y son numerosas las promesas que se cumplen en los días dedicados a celebrar su función. Por ultimo, se conserva la piadosa practica, que desde tiempo inmemorial tienen las madres, de cuidar que sus hijos al ingresar en él ejercito lleven al cuello una estampa de la Virgen, procurando ellos si se deteriora o extravía, de mandar por otra para su consuelo, estando ausentes de patria y familia. Tal es la devoción que se profesa a Maria Santísima de la Encarnación en la Villa de GERENA. Conservadla, Señora porque ella es la que contribuye eficazmente a conservar la fe en el pueblo cristiano, y a pesar de los esfuerzos del infierno, te aman y veneran de todo corazón. Ellos confían en el gran poder que gozáis con vuestro divino Hijo, en favor de los pecadores, por eso imploran tan consoladora protección en este triste valle de lagrimas. Alargadle vuestra mano, para que no caigan en el abismo, y alcanzadle gracias abundantes para librarlos de los peligros que los rodean y gocen después de la eterna felicidad.
Sabado 8 de Marzo de 1884. J. Alonso Morgado. De "Sevilla Mariana"
http://www.hermandad-encarnacion-gerena.org/index.php