lunes, 27 de octubre de 2008

El caso de Minas Las Cruces

POR ÁLVARO YBARRA PACHECO. DIRECTOR DE ABC DE SEVILLA

El Consejo de Gobierno de la Junta aprobará el martes la inclusión en los presupuestos de 2009 de una partida de quinientos millones de euros destinada a préstamos para empresas en crisis. Justo esa misma cantidad, quinientos millones de euros, es la que ya ha invertido Minas las Cruces, la segunda inversión privada más importante en Andalucía tras el proyecto de las refinerías, en tratar de poner en marcha la mayor mina de cobre a cielo abierto de Europa. En la actualidad el proyecto minero, que da empleo y formación a más de mil quinientos trabajadores de Gerena, Guillena, Salteras, La Algaba y otros pueblos de los alrededores se encuentra de nuevo semiparalizado por unas denuncias de Ecologistas en Acción avaladas en parte por algunos técnicos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir por la supuesta contaminación de un acuífero que lleva contaminado desde tiempos ignotos. Tras haber superado una interminable carrera de obstáculos administrativos, políticos y medioambientales, la multinacional canadiense que respalda el proyecto baraja en estos días arrojar la toalla, marcharse de España y llevar a los tribunales a los responsables de la paralización de la mina.
Los canadienses están convencidos de que hagan lo que hagan los opositores al proyecto, fundamentalmente los grupos ecologistas que están en contra de la actividad minera propiamente dicha, volverán a encontrar nuevos impedimentos para evitar que la mina de cobre sea algún día realidad. Tras haber demostrado que Minas las Cruces no guardaba relación alguna con la contaminación del acuífero la empresa canadiense para acabar de una vez por todas con los escollos medioambientales se ha traido durante el verano a los ingenieros e hidrogeólogos más reputados del mundo y ha construido una planta potabilizadora para descontaminar la bolsa de agua. Terminada la planta el proyecto sigue semiparalizado a la espera de una decisión administrativa que dada la legendaria agilidad y eficacia burocrática de nuestras instituciones verá la luz, seguramente para darles la razón a los canadienses, cuando éstos se hayan marchado, contribuyendo así a reforzar la imagen de Andalucía como destino inversor.
Este episodio adquiere caracteres surrealistas no sólo por producirse justo en medio de una crisis económica como la actual sino más bien por la personalidad de los promotores de la paralización: un grupo de fanáticos encuadrado en la asociación Ecologistas en Acción, que carece de representatividad y de formación para rebatir con argumentos científicos el trabajo de ingenieros e hidrogeólogos. Empresarios, sindicatos y alcaldes de la zona han puesto el grito en el cielo ante el más que posible desaguisado, pero los responsables de la Junta están atrapados y no se atreven a pronunciarse por el puro miedo a las críticas y movilizaciones de los apostoles del ecologismo radical. La última esperanza es que el pánico a la crisis y el sentido común superen al miedo y a las profecías apocalípticas de estos profesionales del ecologismo que se han atribuido la representación de la humanidad.