sábado, 25 de octubre de 2008

El mal olor de la industria cárnica suma denuncias

Tras la denuncia del Ayuntamiento de La Algaba y la recogida de firmas entre vecinos de este municipio y de Guillena y su pedanía de Torre de la Reina por los malos olores de la industria cárnica, los Ecologistas en Acción criticaron el viernes los vertidos que contaminan el suelo y las aguas.La empresa Render Grasas se dedica la elaboración de harinas cárnicas procedentes de restos de animales. Pese a que está ubicada en la carretera de Gerena a Salteras, en el término municipal de este último, los que más sufren sus malos olores son los vecinos de La Algaba y de Guillena. Ecologistas en Acción aseguró que denunció a la empresa en varias ocasiones por los focos de contaminación del suelo y las aguas ante la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), por los vertidos que según ellos realizan a un arroyo cercano. También ante el Seprona –Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil– por eliminar las aguas residuales regando su parcela trasera, con lo que contamina el suelo y los acuíferos, siempre según la versión de los ecologistas, que hablaron igualmente de enterramientos no autorizados de aves.Esto se une al hecho de que la empresa no tiene Autorización Ambiental Integrada (AAI), documento que debería tener desde el pasado mes de abril y que, según los ecologistas, es razón suficiente para cerrar la explotación. Por esta razón, instó a la Delegación Provincial de Medio Ambiente, para que paralice la actividad.Pese a que Ecologistas en Acción denuncia ambos casos, lo cierto es que, hasta ahora la queja se centraba en la peste que tienen que soportar los vecinos. Sobre este aspecto, fuentes de la Delegación Provincial de Medio Ambiente recordaron que no existe una normativa contra los malos olores y, aunque el aire es pestilente, no está contaminado. Lo que sí debería tener es la AAI, por lo que tiene abierto un expediente, en periodo de instrucción que puede llevar acarreada una fuerte sanción. En la autorización se le pueden exigir medidas que evitarían los malos olores y los vertidos, como por ejemplo, que los animales muertos entren en una nave cubierta y totalmente cerrada.